Un conversatorio virtual sobre violencia digital de género junto a Milagros Miceli y Mailén García.
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Victoria Tesoriero 
En los años anteriores a la asunción del gobierno de Milei las mujeres y diversidades hemos logrado una serie de avances sostenidos por el crecimiento de un movimiento que se volvió masivo y que fue inspiración para la región y el mundo. Esos avances generaron un backlash de género cuya máxima expresión es un gobierno que borró el Ministerio de Mujeres, todos los programas estatales y amenaza con retroceder algunos avances legislativos. En ese contexto hay consecuencias para nuestra participación política desde diversas aristas.
Estas elecciones y cierres de listas están atravesadas por una serie de procesos preocupantes y perjudiciales tanto para la democracia como para la participación política de las mujeres y diversidades. Quiero destacar dos aspectos principales. En primer lugar, el lugar del Poder Judicial, especialmente el rol de la Corte Suprema de Justicia, en la política y en el sistema democrático. La más grave expresión de este funcionamiento tergiversado es el grave hecho de encarcelamiento de la principal líder opositora, que justo es una mujer, Cristina Fernández de Kirchner. En segundo lugar, el conjunto de retrocesos que hemos tenido las mujeres en el marco de los discursos de odio propiciados por el gobierno y los recortes a la política pública así como el impacto del ajuste sobre nuestras vidas. Estos aspectos me parecen insoslayables para leer la coyuntura que atravesamos y deberían preocuparnos muchísimo y hacernos pensar en salidas posibles a la situación desde nuestro aporte a la política de nuestro país como mujeres y diversidades. Por otro lado, prevalecen aspectos estructurales con indicadores que se agravan en el marco de esta coyuntura, como el encabezado de listas.
Hace muchos años ya que estamos viendo una transformación del Poder Judicial no sólo en Argentina, sino en la región de América Latina e incluso en otras latitudes hacia un poder que tiene poder de veto en el marco de procesos de Lawfare. El Poder Judicial se ha convertido así en una herramienta de persecución política especialmente de alternativas que intentan cambiar el statu quo y que provienen del campo popular. Este hecho tiene un impacto directo en las condiciones de vida de la población, y especialmente de mujeres y diversidades que son las más perjudicadas en el marco de modelos de ajuste como el actual gobierno de Milei en Argentina, que lleva a cabo un ajuste brutal. La Corte Suprema, cuyo rol es el control de constitucionalidad, dejó pasar una reforma constitucional encubierta en el Decreto 70, a poco tiempo de la asunción del gobierno. Esta reforma repercutió negativamente en amplios espectros de la población e implicó un retroceso en la distribución de ingresos y en la calidad y nivel de vida, habilitando aumentos y realizando asimismo una reforma laboral. La sanción de la Ley Bases continuó este camino de reformas profundas altamente perjudiciales para nuestro país, como el régimen RIGI. El rol tergiversado del Poder Judicial debería ser una preocupación de primer orden, debería estar en la conversación pública y política. Sin duda el empeoramiento de las condiciones económicas sumado a la persecución política tiene efectos en la participación política de las mujeres y diversidades.
El gravísimo hecho del encarcelamiento de Cristina Fernández de Kirchner en un proceso sin garantías y sin pruebas, apenas ella dijo que competiría en las elecciones, resulta un intento de disciplinamiento a las militantes del peronismo. Esta situación puede ser analizada desde distintos puntos. Las trayectorias de las mujeres de poder y su trayecto en la política son absolutamente distintos a las trayectorias de los varones. Cristina es una mujer que se desordenó con respecto a lo que se espera de una mujer en política; su irreverencia y su audacia son castigadas y este también es un mensaje para todas las mujeres que se atrevan a cuestionar al orden del poder más concentrado. Es la primera vez que desde el retorno a la democracia, una figura política del peso de Cristina, dos veces presidenta de la nación, es encarcelada, es un hecho institucional de extrema gravedad. Este mensaje de la justicia no va sólo a Cristina, va a toda la que quiera disputar un lugar de poder, va contra las militantes políticas de su espacio y de otros espacios, es un mensaje aleccionador a toda la militancia política.
Por otro lado, como decíamos más arriba, hay que tener en cuenta que venimos de un proceso de ampliación de derechos muy importante, de la consolidación de nuestro movimiento y de su masificación tambien con grandes movilizaciones que continuan creciendo y que eso fue un impulso muy grande a la participación política de muchas mujeres y diversidades pero luego ese ciclo ha tenido un contra ciclo con el ascenso del gobierno actual que es profundamente anti feminista y que ha propiciado discursos de odio, que también se entramaron con discursos de una parte del campo popular que nos echó la culpa por perder las elecciones. Esta situación justificó y sostuvo el desarme de todas las políticas públicas que habíamos conseguido, que sufrieron un recorte del 85% aproximadamente. El intento de deslegitimación de la agenda de género sin duda tiene repercusión en el cierre de listas en todos los espacios políticos, poniéndonos nuevos desafíos para volver a posicionarnos en este contexto regresivo en muchos sentidos.
Finalmente, hay aspectos estructurales que van más allá de la coyuntura actual que ya es muy difícil, y que se perpetuan en el tiempo. Esto es, la dificultad de los encabezamientos de listas, mayormente ocupados por varones. Y las dificultades para disputar territorios tanto municipios como provincias. Esto tiene que ver seguramente con toda la carrera de obstáculos que significa para las mujeres y diversidades dedicarse a la disputa política, trayectorias y experiencias totalmente distintas a las que atraviesan nuestros pares varones. Esto incluye las tareas de cuidado, los obstáculos de nosotras mismas al proyectarnos más allá que en un cargo legislativo porque el ejecutivo requiere otra responsabilidad y otras exigencias y muy importante también pensar en los recursos con los que contamos y los recursos que podemos construir en el camino a la disputa de los territorios.
Como una propuesta a futuro, creo que esta coyuntura nos tiene que enseñar que tenemos que mejorar nuestro trabajo e involucrarnos con todo lo judicial, para intentar mejorar nuestro sistema de justicia y que este no se nos vuelva en contra tanto en retroceso de derechos, falta de implementación y también lawfare y persecución política. Por otro lado, hoy estamos con otro piso social y otra organización para pensar los desafíos a futuro. Esto es la construcción de herramientas que nos permitan competir electoralmente y a través de las cuales podamos sumar representación en el marco de una crisis muy profunda. Estoy segura de que la salida es por nuestro lado y con nuestra participación comprometida.
Victoria Tesoriero es referente de Proyecto Generar. Ex Subsecretaria de Asuntos Políticos del Ministerio del Interior.
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